La debacle del centro político

Conforme avanza la carrera presidencial en Chile se observa un fenómeno preocupante para la institucionalidad del país austral: la debacle del centro político. Los candidatos “moderados” se han visto atrapados en la peligrosa narrativa antisistema que desde varios sectores de la sociedad apuntan a refundar el Estado chileno a su visión de mundo. Una situación que poco favorece a la hora de defender los grandes avances económicos, políticos y sociales del país durante las últimas décadas.

Con la derrota de Daniel Jadue en las primarias, la victoria de Gabriel Boric como abanderado de la izquierda  y la sorpresa de Sebastián Sichel todo parecía indicar que la situación política había encontrado un cause más institucional y menos insurreccional, sin embargo a un mes de las elecciones presidenciales ese expectativa va en picada, al igual que la candidatura de Sebastián Sichel. Sin embargo, como quedó demostrado durante el proceso de las primarias, puede darse sorpresas en noviembre.

La debacle del centro político es grave para las instituciones chilenas y no necesariamente por las ideas que de izquierda o derecha empiezan a tener más relevancia en el país, sino por la incapacidad de los moderados de defender el progreso que ha permitido ser hoy a Chile uno de los países insignias en Suramérica.

Concentrados en hacer notar sus diferencias con los candidatos duros de la izquierda y la derecha, no solo se olvidan de dar a conocer sus propuestas, también dejan de lado sus principios por conseguir desesperadamente el apoyo popular. En resumidas cuentas el problema del centro es que se preocupa más por no parecerse a los extremos pero se olvida de crear y defender su identidad.

Las instituciones necesitan del consenso y la debacle del centro político solo alimenta la confrontación, sin candidatos de centro fuertes se pierde el puente que hace posible que las ideas de derecha e izquierda sean aplicadas en beneficio de todos y no necesariamente de un sector.

Tal es el caso de la carrera presidencial de hoy en la que los debates dejan en evidencia una complicidad evidente entre los candidatos de izquierda para impulsar la candidatura de Gabriel Boric en desmerito de Sebastian Sichel y Jose Antonio Kast, siendo este último además atacado incesantemente por Sebastian Sichel buscando torpemente apaciguar su crecida en las encuestas, sin tomar en cuenta la representación de su sector (derecha) y haciendo el juego político a la izquierda.

Incluso Eduardo Artés con sus propuestas más radicales de izquierda ayuda a suavizar la imagen socialista y revolucionaria de Gabriel Boric.

Por su parte, el candidato Gabriel Boric tiene gran responsabilidad en esta debacle del centro político. Desde que asumió el liderazgo de la izquierda en la carrera por la moneda se ha visto presionado por los sectores más radicales de la izquierda chilena al punto de que no tener aún definido su programa e incluso contradecir sus posturas, dejando en evidencia la gran influencia que el partido comunista tiene sobre él.

El mundo y Suramérica toda se encuentra expectante ante la compleja situación que hoy atraviesa el país austral, son momentos decisivos que pueden cambiar drásticamente el rumbo de Chile, por eso hoy más que nunca es importante que impere el compromiso por la libertad, la democracia y el desarrollo. Nadie se beneficia de la incertidumbre y la violencia.

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